La fascitis plantar en Chamartín, Madrid y el espolón calcáneo son dos condiciones que afectan el pie y que suelen confundirse debido a que comparten síntomas similares, principalmente dolor en la zona del talón. Sin embargo, presentan diferencias claras tanto en su origen como en su tratamiento. La fascitis plantar consiste en la inflamación de la fascia plantar, un ligamento ancho que se extiende desde el talón hasta la base de los dedos del pie. Esta inflamación se produce por sobrecarga, esfuerzos repetitivos o alteraciones biomecánicas, y es más común en personas que pasan mucho tiempo de pie, corredores y adultos con sobrepeso. El dolor asociado con la fascitis plantar suele ser más intenso al levantarse por la mañana o después de periodos prolongados de reposo, disminuyendo gradualmente con la actividad, aunque puede reaparecer tras esfuerzos prolongados.
Por su parte, el espolón calcáneo es un crecimiento óseo que se desarrolla en el hueso del talón, generalmente en la zona donde se inserta la fascia plantar. A diferencia de la fascitis, el espolón en sí mismo no siempre causa dolor. Muchas personas lo descubren incidentalmente mediante radiografías realizadas por otras razones. El dolor, cuando aparece, suele estar relacionado con la presión que ejerce la protuberancia sobre los tejidos blandos circundantes o con la inflamación crónica de la fascia plantar asociada.
El diagnóstico de ambas condiciones requiere una evaluación clínica cuidadosa por parte de una clínica especializada, como es Clínica de los Podólogos. La fascitis plantar se identifica mediante la historia del paciente, exploración física y palpación del talón, mientras que el espolón calcáneo requiere confirmación mediante estudios de imagen, principalmente radiografías, para observar la formación ósea.
En cuanto al tratamiento, existen diferencias importantes. La fascitis plantar en Chamartín, Madrid responde bien a medidas conservadoras como ejercicios de estiramiento, uso de calzado adecuado, plantillas ortopédicas y terapia física. En casos persistentes, se pueden considerar infiltraciones o tratamientos más avanzados. El espolón calcáneo, en cambio, no siempre necesita tratamiento específico si no genera dolor. Cuando hay molestias, el enfoque terapéutico se centra en aliviar la presión sobre el talón y tratar la inflamación de la fascia plantar asociada.





